martes, 25 de agosto de 2009

El Coronel no tiene quién le escriba

Por error me llegó este libro a mis manos, había casi jurado no volver a leer algo de la pluma de Gabriel García Márquez después de 100 años de soledad, pero me dijeron que este libro estaba mas digerible. Para empezar es un libro de menos de 100 páginas, lo cual me ayudaría a darle carpetazo al asunto si es que pasaba algo con el libro, o mejor dicho, si no pasaba nada con la historia, afortunadamente no fue necesario apurar la lectura por ese motivo.

El Coronel es obviamente el personaje principal, vive en un pequeño pueblo al que llega el correo por lancha. El Coronel se ganó su título militar curiosamente en una de las rebeliones del Coronel Aureliano Buendía que se llevaron a cabo en 100 años de soledad.

El Coronel espera cada viernes una carta del gobierno. A inicios de la lectura el administrador del correo al ver que no le llegaba ninguna carta le dice al médico del pueblo: 'El Coronel no tiene quien le escriba'.

En general la historia gira en torno a un gallo de pelea que se considera el mejor de la zona y que les dará muchas ganacias en las peleas de enero ya que el Coronel y su esposa viven casi en la miseria absoluta, y a veces tienen que estirar todo lo posible las comidas o las necesidades en beneficio del gallo, ya que su único ingreso monetario era el de su hijo que fue asesinado en una pelea de gallos.

La historia refleja muchas realidades de latinoamérica, de gente que debe esperar la pensión que le corresponde como si fueran meras limosnas de la clase gobernante que se aprovecha de la inoperancia del sistema y que termina intentando embolsarse mediante engaños y hurtos el dinero destinado a otras cuestiones. El Coronel, a fin de cuentas, es un tipo agradable para la gente del pueblo pero también un poco tímido, sobre todo cuando tiene que hacer algo que le acarree un beneficio.

La última charla del relato es muy buena, y la última palabra, con la que cierra el cuento es simplemente genial.

No es el mejor libro que he leido, pero sirve para una tarde de ocio, además de que "perdoné" a Gabo y posiblemente pronto lea otro libro suyo.

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